Hay actores que uno recuerda por una película. Otros, por una escena. Pero hay unos pocos que terminan asociados a un miedo colectivo. Para muchos espectadores latinoamericanos de nuestra generación, Sam Neill fue, antes que paleontólogo, antes que héroe de aventuras y mucho antes que un actor respetado por la crítica, el rostro del Anticristo. Esa imagen quedó grabada en una época en la que el terror todavía tenía la capacidad de infiltrarse en la vida cotidiana, de cruzar la pantalla y acompañarnos hasta la cama.
La saga The Omen (La profecía) irrumpió en nuestros hogares con una fuerza difícil de explicar a quienes no la vivieron. Si alguien quiere una comparación moderna, podría pensar en el impacto que tuvo The Ring (El Aro) cuando llegó a los cines en 2002. Pero habría que multiplicarlo por tres. No era una sola película: eran tres entregas que alimentaban la misma pesadilla. Y así, durante años, el nombre de Damien Thorn fue sinónimo de inquietud para toda una generación.

En aquellos años de colegio, en los recreos ya no eran solo para hablar de fútbol, vóley o de tareas. También hablábamos del número de la bestia. Más de un compañero llevaba una Biblia a clases. La abríamos con una mezcla de curiosidad y miedo, casi esperando descubrir que todo era un invento del cine. Pero no. Allí estaba. El Apocalipsis 13:18 hablaba del 666. Lo habíamos visto en la película y también estaba escrito en ese libro que muchos consideraban sagrado. Para un niño, esa coincidencia bastaba para convertir la ficción en una posibilidad aterradora.
Cuando llegó The Omen III: The Final Conflict, el niño de las películas anteriores ya era un hombre. Ese hombre tenía el rostro de Sam Neill. No interpretaba a un monstruo de colmillos afilados ni a un asesino desquiciado. Era elegante, educado, inteligente y carismático. Precisamente por eso resultaba más perturbador. Era el mejor vestido de la escena, hablando con serenidad y convenciendo a los demás de que todo estaba bajo control.
Durante un tiempo, al menos en buena parte de Latinoamérica, Sam Neill dejó de ser un actor para convertirse en el Anticristo. Así funcionan algunas películas: el personaje devora al intérprete. Cada vez que aparecía su rostro en una revista o en un afiche, era inevitable recordar a Damien Thorn. Pocos actores han logrado que un papel produzca semejante asociación en la memoria del público.
Lo curioso es que Hollywood no lo castigó por ello. Lejos de quedar atrapado en ese personaje, Sam Neill siguió construyendo una carrera admirable. Participó en dramas, thrillers, películas de espionaje, ciencia ficción y aventuras. Demostró que un gran actor puede sobrevivir a un personaje gigantesco sin convertirse en su prisionero. No todos lo consiguen.
Los años noventa terminarían por darle una segunda identidad. Steven Spielberg lo eligió para interpretar al doctor Alan Grant en Jurassic Park, y el mundo entero comenzó a verlo como el científico que enfrentaba dinosaurios con más sentido común que heroísmo. Aquellos que lo habíamos conocido como Damien Thorn asistíamos, casi con incredulidad, a una transformación completa. El Anticristo ahora explicaba fósiles a unos niños y escapaba de un tiranosaurio.
Sin embargo, reducir su carrera a los dinosaurios sería injusto. Ahí están The Piano, una de las grandes obras del cine de los noventa; The Hunt for Red October, donde compartió pantalla con Sean Connery; Dead Calm, Possession, In the Mouth of Madness y Event Horizon, títulos que con el paso del tiempo se han convertido en referencias obligadas para los amantes del suspenso, el terror y la ciencia ficción. Su filmografía demuestra una versatilidad que pocos actores de su generación alcanzaron.
| IMDb | Año | Título | Rol | Premios |
|---|---|---|---|---|
| 8.5 | 1993 | The Piano | Alisdair Stewart | Oscar: 3 Globo de Oro: 1 |
| 8.2 | 1993 | Jurassic Park | Dr. Alan Grant | Oscar: 3 |
| 8.0 | 1990 | The Hunt for Red October | Capt. Vasili Borodin | Oscar: 1 |
| 7.9 | 1989 | Dead Calm | John Ingram | — |
| 7.7 | 1981 | Possession | Mark | — |
| 7.5 | 2022 | Jurassic World Dominion | Dr. Alan Grant | — |
| 7.2 | 1995 | In the Mouth of Madness | John Trent | — |
| 7.1 | 2001 | Jurassic Park III | Dr. Alan Grant | — |
| 6.7 | 1997 | Event Horizon | Dr. William Weir | — |
| 6.5 | 1981 | The Omen III: The Final Conflict | Damien Thorn | — |
Quizá por eso hoy vale la pena recordar también al Sam Neill que muchos medios dejarán en segundo plano. El actor que aceptó interpretar a Damien Thorn cuando todavía era poco conocido fuera de Nueva Zelanda y Australia. El hombre que dio rostro adulto al personaje más temido de una de las sagas más influyentes del cine de terror. El intérprete que consiguió que miles de adolescentes miráramos dos veces el capítulo 13 del Apocalipsis.
Con la muerte de Sam Neill desaparece un actor extraordinario, pero también una parte de nuestra memoria cinéfila. Algunos lo despedirán recordando a los dinosaurios. Yo prefiero despedirlo recordando aquellos días de colegio en los que abríamos una Biblia con manos temblorosas para comprobar si el número 666 existía de verdad. Existía. Y durante un tiempo, tuvo el rostro inolvidable de Sam Neill.
