Hay noches del Oscar en las que Hollywood parece una fiesta elegante. Y hay otras —como la de 2026— que parecen una novela llena de silencios incómodos. La Academia reparte estatuillas, las cámaras buscan lágrimas… y, de pronto, alguien importante no aparece. Este año ese fantasma tuvo nombre propio: Sean Penn.
Este 2026 hay una pregunta que no es matemática sino casi sentimental: ¿puede Emma Stone cambiar el mapa íntimo de las grandes actrices de la historia?