Oscar 2026 – Mejor Actor de Reparto

EnsayoPremios Oscar

Hay algo deliciosamente frívolo —y a la vez profundamente humano— en contar estatuillas. Los Oscar son, al final, una aritmética del ego. Sumamos, restamos, comparamos. Y en esa contabilidad sentimental, algunos nombres ya viven en la cima del Olimpo.

Antes de que se abra el sobre dorado en la gala de los Premios Óscar, el mapa histórico luce así:

  • Daniel Day-Lewis: 3 como protagonista. Punto. Silencio reverencial.
  • Jack Nicholson: 2 como protagonista y 1 de reparto.
  • Sean Penn: 2 como protagonista.
  • Walter Brennan: 3 de reparto.
  • Benicio del Toro: 1 de reparto.

Daniel Day-Lewis está solo en la cúspide. No comparte habitación. No comparte espejo. Tres Oscar como actor principal no son una estadística: son una advertencia. Después viene Jack Nicholson, apenas un escalón abajo, con esa sonrisa torcida que parece decir: “Casi lo alcanzo”.

Y entonces aparece la pregunta que nos convoca: ¿qué pasa si alguno de los nominados a Mejor Actor de Reparto en 2026 gana?

Si gana Sean Penn: el empate con la leyenda

Si Sean Penn gana, llegaría a tres premios: dos como protagonista y uno como actor de reparto. Empataría el total de Nicholson. No en distribución exacta, pero sí en número mágico: tres.

Eso lo coloca inmediatamente en una conversación mayor. No es solo un actor intenso, volcánico, incómodo; sería también un intérprete con tres Oscar en la vitrina. Y eso cambia el tono con el que la historia lo pronuncia.

Penn no entraría tímidamente a una lista: irrumpiría. De los nominados, es el que mejor llega. Porque no está empezando una colección, la está consolidando. Un tercer premio no es decoración: es confirmación.

Si gana Benicio del Toro: el club de los dos

Si gana Benicio del Toro, sumaría su segundo Oscar como actor de reparto. No alteraría la cima, pero sí entraría en una lista selecta de siete nombres que han ganado dos veces en esa categoría.

Ahí están:

  • Anthony Quinn – por ¡Viva Zapata! (1952) y Lust for Life (1956).
  • Peter Ustinov – por Spartacus (1960) y Topkapi (1964).
  • Melvyn Douglas – por Hud (1963) y Being There (1979).
  • Jason Robards – por All the President’s Men (1976) y Julia (1977).
  • Michael Caine – por Hannah and Her Sisters (1986) y The Cider House Rules (1999).
  • Christoph Waltz – por Inglourious Basterds (2009) y Django Unchained (2012).
  • Mahershala Ali – por Moonlight (2016) y Green Book (2018).

Del Toro no movería el techo del edificio, pero entraría oficialmente en ese salón de los dos triunfos. Es prestigio, sí. Es historia, también. Pero no es terremoto. Es una incorporación elegante a una lista que ya existe.

Si gana Stellan Skarsgård: la primera medalla

Si el ganador fuera Stellan Skarsgård, el impacto sería más íntimo que estructural. Sumaría su primer Oscar.

En términos históricos, no altera la jerarquía mayor. No desplaza a nadie. No iguala a los gigantes. Simplemente inscribe su nombre por primera vez en el libro de los premiados.

Y eso, por supuesto, es enorme para cualquier actor. Pero en la matemática fría del legado, es apenas el primer número.

Las probabilidades y la ironía

Las probabilidades previas colocan a Skarsgård y Penn casi empatados en la cima, con una diferencia mínima entre ambos, mientras Del Toro aparece un poco más atrás. Es una carrera cerrada, casi cruel.

Pero si miramos el mapa completo —no solo la noche, sino la historia— la conclusión es clara:

  • Sean Penn es quien mejor llega: un tercer Oscar lo empata con Nicholson y lo coloca en una dimensión superior.
  • Benicio del Toro ampliaría su prestigio, sí, pero solo entraría en una lista ya definida de siete actores con dos premios de reparto.
  • Stellan Skarsgård ganaría su primera estatuilla, un logro indiscutible, aunque sin alterar la arquitectura histórica.

Al final, los Oscar no son solo premios: son escalones. Algunos suben al primer peldaño. Otros alcanzan el segundo. Y unos pocos, muy pocos, se quedan mirando desde arriba mientras el resto contamos.

Y en esta carrera, si la historia pesara tanto como el talento, el sobre dorado tendría ya un nombre escrito con tinta indeleble: Sean Penn.

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